¿Cuál era la idea?
Inicialmente, improvisar.
¿Por qué no, entonces?
Pateando los primeros días de Mayo,
envuelta en un saco de otoño dosmilcinco,
arrojada al borde de una provincia Buenos Aires,
en un punto gris de humo y locura espiral,
detenida ante un parodetransportes vehiculizantes de Sentido,
digo que: No.
Basta de interrupciones calendáricas, baches de días días que pasan pasan sin pudor. Toc, toc, ¿alguien atento? Allá en el fondo, dejen de charlar. Yo de ahora en más, suelto la regla y escuadra y compás y todas las herramientas de exactitud milimétrica. Prometo desorden y sobre todo, prometo despromesas.
Lo que sigue, es periódico, constante y no tengo por qué hacer cerrar esta oración coherentemente, si no quiero
¿no te dije?