Entró caminando, así, como camina siempre. Lo primero que no vio fue la barrera baja, pasaba el tren que tren el tren de carga emotiva, y había que esperar pero no esperó. Pasó igual. Zona de baches e irregularidades varias. No miró el piso no vio las grietas no nada. Siguió de largo pese a las advertencias pegadas por todas partes. No pasar, pasó igual. Hizo caso omiso a todas las regulaciones internas de este (mío) espacio (mío) interno (mío) que pretendía seguir siendo (mío) y ya dejaba de serlo. La ocupación total del territorio tardó (fue un proceso largo y lleno de complicaciones) alrededor de unos 5 meses en completarse pero ya se informa que no quedan espacios que no hayan sido ocupados.
(rumores afirman que el suelo suspira cada tanto, alivio de saberse conquistado)